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 POEMAS de Fidel Chaparro:
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PENSAMIENTOS MATUTINOS

Uno, dos , tres, cuatro 
cinco dedos
Asciende el pulso de las vellosidades
y descienden hasta llegar al cuero 
se tragan sin dejarme huellas
y empiezan a parpadear
 
Porosidad de auxilios
salidos de los marcos de una puerta
son hebras caídas en un vaso
una  sonrisa en mi espalda 
Paralizaciones musculares
Una línea ecuatorial desde la aorta
hasta el horizonte palietal
 
Rodillas germinan descalzas
Encomendación:
Palma 
Círculo 
Palma
Sometidos cuelgan tenuemente del techo
son bombas de luz 
que caen en nuestros hombros
Yo sólo quiero mostrarte mi corazón
con la cola hacia arriba
quebrándose como un gato
Y mis miembros desordenados
(fieles animales de sangre fría)
se aferran a la llaves de la habitación 
al pestillo del baño
a las cortinas 
a los regalos de tu cuerpo tan fugaces
como pedir favores al pie de la azotea
como desechar un preservativo
y sacar otro
 porque se venció.
 
 
 
 
 
 

OESED
                                                                       y la única belleza fue la imposible de tocar
                                                                                                                     Violeta Barrientos
 
Me observa desde el otro lado
sus pupilas son labios abiertos 
en su ojo izquierdo me corta los cabellos
en su ojo derecho me los hace crecer hasta los hombros
Él, respira desde el humor vítreo
murmura entre losetas blancas
y perfumadores artificiales
Es cuidador de escorpiones 
pero no se presenta hasta que le guiñas un ojo
hasta cuando las túnicas muestren lo escondido
y cometas de vapor le rocen las mejillas
Desde el otro lado ausculta a los asistentes
le atraen los ombligos 
y padece de catatonia
 
Un atrevido pasado de copas 
se saca el bóxer
muestra sus dientes 
Todos son cegados por reflexiones de luciérnaga
por el peso de lunares espaciales
Cáscara trigueña de testosterona 
                                                               
¿Tú que te escondes del otro lado
quién es al que debo de llevar por delineados caminos
o fragmentarlo con el filo del corta uña
y ver un segmento de su belleza?
 
Estos pedazos de hueso
y polución de poemas en medias perdidas
Reumatismo diario por llevar mi túnica
y usarlo como capa pudorosa por las calles
 
Y sus dientes son sus dientes
sus ojos son todos los ojos
Es otro el que se ha quedado contigo
Rendido abre la puerta
sin ni siquiera observarte
Porque al otro lado es su lado
Es alguien que duerme y despierta cuando se encuentra
sin importarle la ausencia.
sin revelarle verdades.
 
 
 
 
 
 
 
 
ESPARCIMIENTO
 
                                                                                                    No sabíamos otros oficios 
                                                                                                             Nunca cantábamos
                                                                                                                                    Doctora 
                                                                                                                                Abogada
                                                                                                                                        Actriz
                                                                                                                                    Cantante
                                                                                                                                          Poeta.
Giovanna Pollarolo
 
Salón de clases
El marcador me controla el ingreso  
La campana anuncia el recreo
Un despertador con sus lentes y su corbata michi
se cree formal en un mundo de informalidades
trata de enseñarme la tabla del siete 
Toda chibolada pasada fue mejor 
Niños tirándose pelotazos 
Riéndose
Corriéndose la edad
tan sólo riéndose
 
-Te chapo, vas a ver
Te chapo la lonchera 
 
Las niñas se hacen trenzas como la chica de la tele
me jalonean a saltar la soga
Repitan después de mí:
 
SOLTER@
Y un sin fin de frases y futuros me pronostican
yo sólo atino a rasurarme unos pelitos demás
 
CASAD@
Mi madre y su obsesión de ir a misa todos los domingos
pide milagros imposibles
 
VIUD@
Mi crema de baba de caracol 
concha nacarado retardante no me lo permite
 
DIVORCIAD@
Nada es eterno en esta vida
Uno se va, otros esperan en fila
Mis amigas celebran con copas de vino
y una caja de pañuelos en la cartera
 
 
CON HIJOS
Mi madre se golpea  el pecho
mordisquea rosarios
se encomienda a todos los santos 
a todos las procesiones 
a todas la iglesias.
 
SIN HIJOS
Eureka
Inseminación de papeles 
Moraleja in vitro 
Adopción de personajes
Inquietud de alquiler
 
NO VALES NADA
Mentira
Mentira
Mentira
 
CON UNO, CON DOS, CON TRES… CON MIL
Con quién
No me preguntes
Sólo déjame saltar la soga.
 
 
 
 
 
 
 
 
/…/
 
Atornillado al suelo
Negro    Cuadrado     Blanco
Un caño con labios resecos
Lupa bifocal con pestañas carmesí de largas patas
dedos alambrados
impulsados por foráneos choques electromagnéticos
Mi cara es una panza de cebra
y tengo por cabellos
un diminuto parque de diversiones
mi casa, son cuatro paredes y un techo semiconstruido
no hay  muebles
sólo notificaciones que acompañan mi intimidad
los piel de cobra se aglomeran afuera 
dándose de lenguazos 
y lisuras 
No sospechan de mi cansancio
de que mis glóbulos blancos han renunciado
que mis células funcionan a fricción
que la pantalla de mi cerebro ha expirado
y se niega rotundamente a pagar la cuenta de la luz
y  pide a gritos la cancelación del  servicio
y los cables de alta tensión que llevo por músculos
que desconecten la línea telefónica y auricular de mis oídos
y dejar de captar señales wi fi
y confundirlo con sentimentalismos verosímiles
 
Por el techo entra un pájaro despojándose de su metalinia piel
sacude tuercas
le brotan plumas
crea un alboroto
se hincha como una pelota
estira el cuello
abre el pico
se prolonga de su lengua un canto
una aparición con aliento frente y ojos
se da con la sorpresa que la vida es sólo un caño
imposible de abrir.
 

 





 Foto: Kristen Viva 

POEMAS de Fidel Chaparro:

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 PACIENTE CERO por Daniel Zapata:
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Se despertó con un suspiro, el lugar estaba frío, no recordaba cómo había llegado hasta allí. Miró sus brazos llenos de agujas y con cuidado se tocó la cabeza: tenía lectores pegados. 
Hizo el primer sonido en mucho tiempo. Un grito desesperado. Sus ojos azules como el cielo se llenaron de miedo. 
Se quitó las agujas de su blanca piel y los chupones dejando rastros de cabello rojizo; luego se levantó de la fría tabla donde estaba. Caminando sin rumbo alguno intentó buscar la salida. Pero solo veía blanco.
Cuando al fin la encontró sin saber cómo, vio que era un centro de salud completamente vacío. No era Gaia, era otro planeta, pero no sabía cuál. Entre tropezones salió y se encontró con calles vacías, los transportes abarrotados y los edificios deteriorados. Una imagen desoladora.
—¡¿Hay alguien aquí?! —gritó la enana al aire, lo más fuerte que pudo con la esperanza de que la escucharan.
Alguien la jaló de nuevo al interior del hospital.
—¿Estás loca? —le dijo, en un susurro, un gran reptil de dos patas—. Nos van encontrar.
—¿Quién? —preguntó la enana.
—Ellos —y le señaló a otros como él: vio los rostros carcomidos, la carne viva, caminando, vagando simplemente.
La enana sofocó un gritó. 
—Zombis —dijo en voz baja.
—¿Qué? —preguntó su acompañante.
—Una antigua leyenda de Gaia —dijo la enana en voz baja—. Monstruos mitológicos… Creía que solo existían en los libros y cuentos.
—Creo que ahora te das cuenta de que no —le dijo el lagarto—. Debemos irnos de aquí, son muy fuertes y muchos, tengo un escondite con más sobrevivientes. Vámonos.
La enana no tenía mucha idea de lo que pasaba, pero algo le decía que debía seguirlo. 
No muy lejos del hospital, llegaron a la guarida, donde había más lagartos esperando.
—¿Dónde estoy? —preguntó la enana.
—En la ciudad de Hulu, del planeta Trichurus —dijo el lagarto—. Tal vez no nos conozcas, pero somos de la especie Zett, mi nombre es Pak-tu.
—Mucho gusto… Me llamo Ana… Y soy una Hu-Myn. —Ahora que se daba cuenta de que era muy alto para ella; le llegaba a todos al pecho apenas. Además, se podría decir que tenían algún parecido, pero con piel escamosa y pupilas rasgadas.
—Han dado mucho de qué hablar últimamente, no hay nadie en la bahía que no conozca a su especie —Pak-tu le sonrió.
—¡¿Qué hace ella aquí?! —preguntó violentamente uno de los habitantes de la guarida.
—Tranquilo, la encontré en el hospital, ella puede saber algo, pero debemos esperar a que su amnesia pase, creo que estaba inconsciente; por mientras, busca un poco de ropa que le quede, debemos tener ropa para enanos.
—¿Qué es lo que pasó? Lo único que recuerdo es venir al planeta de visita y luego despertar en el hospital —dijo Ana.
—Nadie lo sabe… Me desperté un día, y la ciudad estaba cerrada, caos en las calles… Y los enfermos —Pak-tu hizo una pausa—. Es extraño, no mueren por más que les dispares, son más fuertes y mucho más agiles de lo que ya somos, y están hambrientos, comen lo que encuentre… Incluso a sus semejantes.
Mientras Pak-tu hablaba Ana vio los dientes de su anfitrión: eran muy afilados, así que se imaginó que no deberían tener mucho problema para destrozar a alguien.
Ana sentía que le picaba la nariz.
—¿Cuál es el plan?
—Esperar a que recuperes la memoria, tal vez sepas algo de esto… por algo te tenían en el hospital.
La nariz le estaba molestando mucho.
—Aquí está la ropa —dijo el Zett que Pak-tu había mandado. Ana le estornudó en la cara—. ¡Qué asc…! —No pudo ni siquiera terminar la expresión porque comenzó a vomitar una sustancia verde la cual Ana pudo deducir era sangre.
—¿Hak-tu, estás bien? —preguntó otro de los miembros.
—Mierda… ¡Aléjense de él! —gritó Pak-tu, justo cuando se levantó de nuevo, pero ahora sus ojos no tenían vida. 
—¡Zombi! —gritó Ana.
Cuando estaba a punto de abalanzarse sobre Pak-tu, este le voló la cabeza con una pistola laser, y Ana gritó con terror.
—Ana… ¿Estabas enferma antes de venir aquí?
—T-tenía un poco d-de c-c-catarro —dijo Ana apenas, con lágrimas en los ojos.
Hubo un momento de silencio en todo el lugar.
—Introducción de una especie en un nuevo entorno no controlado, no sabes cómo van a reaccionar los endémicos, una reacción exagerada o una pandemia puede ocurrir por el más simple microorganismo… No sabes con que síntomas reaccionarán al mismo virus dos especies —le explicó Pak-tu.
—¿Qué significa eso? —preguntó Ana con miedo.
—Que tú… trajiste la muerte a nuestro planeta —dijo Pak-tu con los ojos perdidos en el horizonte.  Las piernas de Ana temblaron con miedo: ella sola había traído el Apocalipsis a un planeta.

Y sin nefastas intenciones, se había convertido en la muerte, la desoladora de mundos.

Daniel Zapata
Chihuahua, México, 1996. Comencé con pequeños concursos en mi ciudad escribiendo fanfictions de mis series de libros favoritos. Mis influencias son los clásicos literarios, la cultura pop, la música. Desde muy pequeño la narración fantástica y de ciencia ficción han sido mis pasiones; empecé con mis juguetes a los que les creaba historias complicadas y tramas de película; con el tiempo me di cuenta de que las historias que aparecían en mi cabeza podían ser escritas y compartidas con el mundo. Mis más grandes inspiraciones como escritores son: J.R.R Tolkien, Quentin Tarantino, J.K. Rowling y Alan Moore.
Foto: MsFrankenstein

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 LO ABSURDO NORMALIZADO por Alejandro Carrasco:
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Y nunca es extraño ver en esta ciudad escenas absurdas, 
como un músico en la calle cuyo violín pide limosnas a oídos indoctos, 
o un hombre pintado de gris, simulando ser estatua para entretener a estatuas que pretenden ser hombres, 
o el beodo del barrio en silla de ruedas pidiéndome dinero creyendo que no lo he visto caminar. 
 
Lo raro en las calles es lo normal,
la paranoia en los rostros se ha convertido en la única expresión facial, 
el clima es caliente, pero las miradas son las más frías, 
y los únicos saludos entre los conductores son para sus madres. Usual. 
 
También abunda por todos lados la carencia de autenticidad,
el individuo se le ve a una velocidad tremenda en la carrera hacia la originalidad,
fuma un cigarro, toma un trago fino, y mientras escucha música clásica,
lo asalta la angustia al darse cuenta que se esfuerza demasiado. 
 
Que decir del arrogante que sabe pero no entiende, 
del que entiende pero no emplea, en la ciudad de lo absurdo,
donde se respira irrelevancia, lo trivial ¡para llevar por favor!.  
Aquí nadie toca fondo estando en él.

En esta ciudad nadie termina siendo feliz porque todos luchan por ignorar el sufrimiento, por normalizar lo absurdo.


Alejandro Carrasco
Nací en la gris y calurosa Tegucigalpa (Honduras) un 23 de mayo de 1992, en una familia que desde que mi razón funciona se tambalea entre la clase media y baja. Soy estudiante de comunicación, carrera donde es imprescindible leer y escribir, dos hábitos que adopte a los 15 años y que hoy se han convertido en vicios, especialmente la lectura, porque la escritura, en la que aun soy inmaduro, no se me da todos los días, por eso de que mi inspiración es caprichos.
Foto:  Pollobarba

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 KILÓMETROS por Viviana Salgado Vega:
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Las montañas crujen de frío
en la negra noche,
en el diluvio.
Las quiero tapar
con un suave y dulce manto.
Es extenso, de miles y miles de kilómetros.
A tientas por sus bordes
las voy cubriendo.
Algunas frondosas,
otras escarpadas.
Estoy en el medio,
ahí donde se unen.
Me acurruco y me acuesto,
me cubro también,
paso la noche con ellas.
El amanecer con su intensa luz
nos atraviesa.
Poco a poco retiro
los kilómetros sedosos.
Tienen otro color
están más vivas que nunca.
Somos cómplices.


Viviana Salgado Vega
Nació en Bogotá, Colombia. Profesional en Medios audiovisuales con énfasis en Dirección y Producción de Cine del Politécnico Grancolombiano. Con estudios en Escenografía y Vestuario realizados en el Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina (SICA) en la ciudad de Buenos Aires. Trabaja como productora de campo en una productora de video y animación llamada Macarena Films. Es fotógrafa y le gusta mucho escribir poemas y cuentos. Hace un poco más de un año tiene su propio blog: http://hipnoticocarmin.tumblr.com/
Foto:  Viviana Salgado Vega

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 CARTA AL PASADO por Julia Zavala:
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He intentado comunicarme contigo de cualquier forma, cerrando los ojos, desempolvando recuerdos, buscando fotos. Bastó con volver a escuchar la melodía de aquel momento para retroceder y  volver a ti.
Quiero decirte que te echado de menos, que extrañando el ruido que soltabas cuando me apretabas justo en ti. Que aún a lo lejos siento el olor de tu cansancio mezclado con el aroma de tu perfume natural, ese del que siempre quería tener en mí.
Intenté buscarte en el pasado, pero olvidé que el pasado no tiene teléfono, no usa tecnología y es muy probable que no exista. Absurdamente esperé siempre a la misma hora por ti, en mi casa, en tu casa y nunca te vi. 
Canté una y mil veces la canción que tanto nos gustaba para llamar a la esencia de tu alma, creyendo ilusamente en el poder la mente, en la telepatía. Creyendo por inocencia en tus promesas.
Te busco para despedirme de ti y quizás esta es una muy buena excusa para desfogar aquello que callé por miedo a tu ira. Sí, miedo a ver tus gestos transformados y tus palabras más fuertes que cualquier bofetada. Pero no tiene caso decirlo ahora. Creo que algún día me cruzaré en algún lugar contigo y de nuevo sabré, aunque aún con un poco de necedad, que lo mejor fue dejar que busques aquello que no encontraste en mí.
Como todo cuento, deja una moraleja. La mía fue entender que amar a alguien no es lo necesario para tener a alguien por siempre, porque aun amándote a mi manera no fue la forma que tu querías ser amado. ¿Confuso verdad? 

Me llevó 286 días entenderlo y tragarlo como algo que no te agrada, con esfuerzo. Sin respirar y sin pensarlo. Te eché de menos muchos días, nos perdimos muchas celebraciones, muchos abrazos, mucho camino. Pero tú ya no estás, quizás tu cuerpo pero no ese encanto que me conquistó y aunque esta carta nunca la leerás, quiero que sepas algo. A pesar que suene un tanto soberbio, sé que conocí la mejor versión de ti. 



Julia Zavala
Bachiller en Ciencias de la Comunicación, 25 años, bloguera desde el 2010 en Érase una vez así. Me apasiona la literatura y todo lo relacionado al arte. Una manera de dejar huella para mí es a través de mis historias.
Foto: L_Y_R

CARTA AL PASADO por Julia Zavala:

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  • k 19 notas
 BUSCANDO AL MUERTO de Verónica Villanueva Bejarano:
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Ingresé con la bendición de mis padres, la aprobación de mi hermano el curita y la desaprobación de mi otro hermano el militar, a la muy renombrada Facultad de Medicina de San Fernando en la ciudad de Lima allá por el año 1860 y es que desde joven siempre quise ser doctor y como debía existir entre los hermanos un galeno, yo escogí esa profesión. Antes de ingresar a la Facultad, busqué algunos amigos que ya tenían algunos añitos para informarme mejor y me aconsejaron que entrara, no solo porque ser doctor tenía buena paga y era uno considerado lo mejorcito en la sociedad ilustrada de la época sino también porque tenía voz y voto, si era uno parte de algún partido político, en el Congreso de la República. Por supuesto que al tener conocimiento de aquella información, muchos de mis amigos ya tenían ciertos conocidos y se estaban labrando un futuro promisorio. También escuché por boca de ellos los nombres de algunos profesores que llamaron mucho mi atención porque hablaban de ellos por sus grandes logros y sus geniales clases frente a un alumnado hambriento de sabiduría como por ejemplo Cayetano Heredia, Antonio Raimondi o Casimiro Ulloa. Todos aquellos cursos que pronto estudiaría, que me sumergiría para conocer el funcionamiento del cuerpo humano y de las enfermedades que lo aquejaban. 
Habiendo ingresado por esos años y siendo una carencia continua para nuestra Facultad, ¡existía mucha escases! y no me refiero a lo económico, sino a lo que me concernía, no habían cuerpos humanos donde nosotros, los futuros médicos, pudiéramos estudiar. Nos volvíamos locos entre nosotros, peleándonos como niños por unos cuerpos porque las pruebas consistían en disecciones para luego señalar los vasos sanguíneos, los músculos, el análisis de la sangre y descubrir como todo un detective de qué había muerto el muy desdichado. Teníamos tantos pero tantos problemas que un grupo de nosotros, los ansiosos alumnos, nos pusimos a pensar en darle solución al dilema. Uno de nuestros compañeros, Juan Manuel Domínguez Acevedo, hijo del Jefe Superior de Policía, nos comentó que la Facultad ya estaba haciendo sus movimientos a través de cartas a la Beneficencia Pública, ente que regulaba no solo los hospitales y otras instituciones sino también los cementerios, para conseguir cuerpos del Cementerio General de Lima, siendo conocido en un futuro como Cementerio Presbítero Matías Maestro.
—¡Oye Juan! ¿Nos crees tan cojudos para pensar que nos van a dar a los muertitos así nada más?
—Pero eso fue lo que escuché. Tu estuviste ahí, o no Álvaro.
Todos me miraban con cara de querer saber más.
—¡Claro que estuve ahí! pero no me iba a quedar con la oreja pegada a la puerta de tu padre. Me hubiera matado si hubiera descubierto que estuve husmeando por tu casa.
—¡Con un demonio, ahora que vamos hacer! —Tobías Arenas y Santos estaba muy preocupado y era lógico, él tenía las notas más bajas de todo el salón y dependía del próximo muertito para estudiar todo lo que no le había entrado en la cabeza en un semestre, ¡como si eso hubiera sido fácil!
—Si tuviera uno, uno cuanto menos, estaría con él todo el día y me haría su mejor amigo, el más entrañable, solo para que me diga sus más oscuros secretos. —Julio César Vega del Buen Pastor se sobaba las manos y nos miraba con ojos desorbitados.
—Deja de mirarnos así, loco de pacotilla. —David Hernández Figueroa ya tenía poca paciencia, como siempre, y como todos nosotros estaba desesperado por conseguir alguno y que estuviera fresquito. 
—No tenemos más remedio que esperar a que le hagan caso a la dichosa cartita famosa enviada por la Facultad, solo espero que no me haga viejo o en su defecto me estudien a mí. —Ramiro Piedra Liza y Vallejo estaba muy alicaído, él era el mejor estudiante de toda la Facultad y por consiguiente se sentía tan aburrido que hasta algunas veces practicaba con él mismo.
 
Nos encontrábamos en uno de los salones de la Facultad y casi siempre nos quedábamos, los seis estudiando, pero no las materias para el siguiente día sino la manera de ganarle a los demás grupos, no sabía cómo tenían acceso a cuerpos y se nos estaban adelantando.
—¡Ese hijo de la gran flauta del tal Zevallitos! ya lo tengo atravesado en la garganta cada vez que lo veo por el pasillo.
—¿Tu sabes cómo los consigue?
—Y tú crees que sabiéndolo, ¡estaríamos aquí sentados como unas viejas!
—Caballeros por favor, cálmense que no es para tanto.
—¡Vete al diablo Ramiro!, tú que tienes buenas notas no necesitas a tu occiso pero yo no solo necesito a uno ¡sino a un ejército!
El calor aumentaba entre nosotros y poco a poco iban y venían los insultos. Juan miraba como un Tobías muy exaltado le gritaba casi con las manos en el aire a un Ramiro que estaba en completa tranquilidad y en el ruedo entró David.
—¡Pueden dejar de pelearse como unos perros! ¡Por el amor de Cristo! ¿Acaso alguien no los ha seguido por casualidad?
Todos nos quedamos mirando al muy inteligente de nuestro compañero y al ver nuestras caras parecía que no iba a conseguir respuesta.
—¡Somos todos unos completos imbéciles! y me incluyo. Si Zevallitos tiene acceso a cuerpos es porque los consigue de Dios sabe donde pero no lo hace solito, un muertito pesa y tiene que ser fresquito o algo así, como todos bien sabemos…
—Pero, ¿crees que él va personalmente a buscarlos?
—Estoy casi seguro que sí, mi querido Juan. Él es muy meticuloso en sus cosas, una vez le pedí prestado su libreta de anotaciones y está llena de dibujos y flechas, ese hombre sabe lo que hace.
—¿Propones que lo sigamos? —Tuve que preguntar porque esa pregunta estaba en el aire.
—Y yo que pensé que eras más avispado en estos menesteres, Alvarito. ¡Claro que lo vamos a seguir!, es un deber casi imperioso hacerlo, a menos que quieras seguir cómodamente sentado esperando a la cartita y que San Pedro baje el dedo.
—Muy bien, lo hacemos, pero ¿cuándo? No veo las horas de ver a un muerto.
—Tobías, solo con tranquilidad y paciencia vamos a lograr nuestro cometido, a la loca ni si quiera lo pienses. 
—Entonces…
—Escúchenme bien y muy atentos, me he dado cuenta que últimamente no están avanzando tan rápido y he visto a Zevallitos un poco intranquilo, ansioso, ya saben mueve la pierna, el dedo repiqueteando sobre la mesa, está que se lo lleva el demonio.
—Eso quiere decir…
—Eso quiere decir mi querido Juancito que no tiene nada de nada.
—Pero si Ramiro y yo hemos visto a su grupo muy animoso avanzando como si tuvieran hordas de cuerpos en las pozas.
—Esos no son ni la quinta parte de lo que es ese hombre, Alvarito. Ellos hacen el trabajo sucio pero él piensa y piensa bien. Ese cerebrito suyo ya lo quisiera tener en mi cráneo.
—Si quieres te lo abro y te meto el suyo pero dime ¡cuando!
—Hoy en la noche, en la madrugada.
—Mi papá va a preguntar a donde voy.
Todos miramos a Juan con ganas de ahorcarlo.
—Algunas veces pienso que has dejado parte de tus sesos encima de tu almohada. Dile a tu padre que sigues estudiando conmigo, él sabe que sin mí no pasas.
—¿Dónde será la reunión? —Tenía que preguntar nuevamente sino estaríamos como al principio, sin nada.
—En mi casa, como siempre.
—Pero David, tu mamá estará allí y estoy harto que me dé champú, no me gusta el mote.
—¡Te lo tragas y punto! —David respiró hondamente y puso la mano sobre la mesa donde se realizaban las disecciones—. Caballeros, queridos colegas, creo que ya tenemos un plan y ponto tendremos a nuestro modelo.
A todos se nos iluminó la cara, la mente y nuestros corazones volvieron a latir con brío porque en esos momentos ya teníamos una oportunidad y en un futuro muy cercano.
—¡Con un carajo! Esto no se dobla.
—¡Julio César, deja ese maldito dedo en paz! ¡Ya no vez que está más tieso que un palo!




Verónica Villanueva Bejarano
nacida en Lima, Perú el 20 de mayo de 1980. Cursó estudios de Administración Hotelera, Restaurantes y Afines en Le Cordon Bleu Perú. Persiguió estudios de Administración de Negocios en la Universidad San Ignacio de Loyola. Mi fascinación por la lectura comenzó desde muy pequeña al leer libros para niños pero no sólo leía sino me dedicaba a observar imágenes de animales salvajes, atardeceres preciosos que se dan en otras partes del mundo, en un libro que de pequeña miraba y me maravillaba con la grandeza de la naturaleza. Mi siguiente paso al seguir creciendo era continuar leyendo más cosas y me topé con Sherlock Holmes y se convirtió en amor a primera vista, mi mejor amigo. Participaba de sus deducciones y de su habilidad para tener la información siempre en la punta de la lengua, muy cerca de sus dedos. Con él viajaba y con nuestro querido Doctor Watson a lugares y situaciones que sólo Sir Arthur Conan Doyle nos podía llevar en su gran imaginación, plasmando así a un gran detective, el más emblemático de todos los tiempos. Cuentos de Medianoche es mi primer libro de cuentos de misterio.
Foto: edwindejongh

BUSCANDO AL MUERTO de Verónica Villanueva Bejarano:

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  • k 52 notas
 POEMAS de Jhon Francis:
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PROVERBIO DEL ZAHORÍ 
Nunca quiebres las alas de los niños, 
nunca se puede perdonar un tajo de hacha 
sobre un brote de semilla, 
deja crecer las nubes de los veranos 
porque las primaveras 
necesitaran agua para sus flores, 
entonces cosecharás colores 

para pintar las canas del tiempo inexorable.



MAR MUERTO 
Necrópolis de almas perdidas 
en el lienzo de profundidades azules, 
desierto de corrientes 
que arrastran la memoria de corsarios y piratas, 
que yacen entre montañas de oro y vasijas de ron, 
viajan con las olas 
para invadir la tierra de los pescadores. 
Los gritos se ahogan 
como una piedra desplomada al vacío, 
y las palabras sin voz anclan en cualquier puerto 
para vomitar todos los dolores, 
y entonces recita un poema triste. 
El náufrago ha llegado a casa 
para cambiarse de ropa 
y seguir perdiéndose en muchos caminos sin destino, 
sin compañía, 
tan solo la presencia de una brújula sin norte y sin sur. 
Hablo con un caracol
porque me gusta escuchar el silencio, 
dejo que esa música de olas sinfónicas 
ahoguen las lágrimas del mar de mis ojos, 
entonces comprendo que pertenezco al océano, 
soy un fantasma de tiempos antiguos y olvidados. 
Estoy hecho de agua y sal 
como el mar de mi boca de pez, 
solo espero que suba la marea 
para zarpar a bordo de un recuerdo olvidado 
y volver a ser otra vez mar. 

MEDIANOCHE DE UN SEGUNDO 
Es medianoche 
y las agujas del tiempo 
se han detenido en un solo número, 
las luces del semáforo se han congelado 
y el calendario no ha cambiado de fecha, 
las páginas del libro que leí 
han retrocedido como las olas del mar. 
No hay segundos cardiacos que rompan 
el silencio estoico del anacronismo, 
los famosos Rolex 
han perdido su valor 
porque el tiempo se ha cansado de correr 
en la inmortalidad de Dios, 
se ha encarnado en las edades de los hombres 
para comprender el desempleo de la vida. 
Es medianoche 
y todo parece detenido 
como esperando impacientemente 
que el semáforo pinte el color verde, 
el polo norte a congelado 
las piernas de Cronos 
y todo el mundo está quieto como una roca, 
la Tierra por fin se siente feliz 
y a salvo por un momento, 
ya puede respirar el oxígeno del universo
sin que el hombre se lo manche 
con sus vómitos de dióxido de carbono. 
El gallo de Pedro 
ya no canta tres veces, 
ni siquiera ha cantado, 
se ha olvidado de las matemáticas y de Jesús, 
es medianoche 
y yo sigo inmortalizado 
en este autorretrato de carne y hueso, 
esperando que los segundos retomen
la marcha de la historia por escribirse. 

Jhon Francis

(Piura – Perú, 1984) Egresado de UNPI-EE.UU, y de Oxford University - Inglaterra. Actualmente asesora algunas universidades en investigación científica experimental. Dicta talleres y seminarios psicoterapéuticos y entre otros temas. Psicólogo, especialista en Psicopatología en Neuroelectrobioquímica, y Musicoterapia. Ex seminarista del Opus Dei. Reconocido como científico por sus aportes en la psicoterapia para la depresión por la IPE – Francia. En la literatura ha publicado los poemarios “Dos Lunas” (2007, Editorial O), “Psicoanálisis de un poema” (2008, Editorial O), en narrativa ha publicado un libro de cuentos “Hablando con la soledad” (2011, Editorial J&M). Muchos de sus trabajos literarios han sido incluidos en diversas antologías y en revistas literarias, también en algunos sitios de la web, como Tinta de Poetas, Revista Ombligo, de literatura y algo más, entre otros, el poemario “Dos Lunas” ha sido traducido al turco y al latín, editado por Pamukkale, editores – Turquía, 2013.
Foto: Rubén Polanco

POEMAS de Jhon Francis:

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 AQUELLO QUE ES DE MANÉ por Renato Mendoza:
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Mané Galinha  no quería estar con sus padres ni con sus hermanos  ni con quienes se parecían a ellos. Se quedó en casa por Guasa Bimba, su abuelo. No quería dejarlo enfermo. Lo cuidó hasta que murió. Mané, antes de irse, quería llevar consigo el cuerpo muerto de Guasa. La familia no se lo permitió. Estremecido, se fue solo. Partió a Campo Sagitario.
En el viaje, una mañana, con mucho camino por recorrer para llegar a Campo Sagitario, Mané, temiendo la soledad, extrañando a Guasa, intentó suicidarse dos veces: Con los ojos cerrados, se clavó un cuchillo en el pecho. No sintió nada.  Bajó la mirada, el cuchillo ya no estaba en sus manos y su pecho tenía una cicatriz del tamaño de la hoja del cuchillo. Cuando se acuchilló,  la muerte había estado presente, y luego ausente. Desconcertado ante su fallo corrió a la montaña y se lanzó de un precipicio. Sintió que caía, pero no sintió que chocaba en las rocas del fondo. Pensaba que no se había lanzado porque cuando creyó haberlo hecho seguía parado en la cima del precipicio. Sin embargo, al descender de la montaña para buscar otra manera de morir, vio que las rocas del fondo, donde creyó haber caído, estaban cubiertasde sangre, su sangre. Cuando se lanzó al precipicio,  la muerte había estado presente, y luego ausente.
Así se confirmó la profecía de Guasa Bimba: Mi nieto Mané Galinha es el Dios de la Resurrección.
Soy el Dios de la Inutilidad, piensa Mané, sin humanos, sin muerte. No me soporto.
Tiempo después, en Campo Sagitario, sin humanos, en compañía de los toros, las rosas, el agua y la Resurrección, Mané Galinha se liberó de su pesar cuando descubrió lo que había hecho inconscientemente desde que dejó a los seres que se parecían a él: había decidido prescindir de la Humanidad, no de la Vida.


Imagen: Tahian

AQUELLO QUE ES DE MANÉ por Renato Mendoza:

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 POEMAS de Santiago Gabriel Ruiz:
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1-      La gloria contra la gloria.
las maderas de la vida como palos en las ruedas
todo hacia abajo
                  hacia atrás
deteniendo la marcha de mis ojos felices
que pese a todo avanzan
como los sueños cansados
 
otras son las alegrías de las que vivo
migajas que caen de la mesa 
                             de la gente que ríe los almuerzos
                                           que juntas ríe las familias
 
en esta casa hecha de segundos
todo lo carente de luz me ilumina
los escombros del sueño 
                       son callos en los sentidos
 
los aplausos que debieran ser caricias
me lastiman rayos o astillas de vidrios
 
o ladrillos de Babel
que fueron hechos para decir
                 y sólo rompen al silencio
 
pero gritar me devolvió las alas
 
 
 
 
 
2-      (sin título)
desata el nudo la mirada la marea de moscas sublinguales la marea de lenguas del lenguaje enchapado del viento que no puede sostener las piedras desata la nómada corbata la ilusión de astronauta de los ojos la rompiente de los sábados congelados del saber de las bolsas de carbón la lágrima que esquiva la sal que se instalan por la sangre el oído que no calla y la pesada sombra desata las gárgaras de gas la locura la sábana campana desata el sonido de los números toda la magia al filo de la muerte de la vida con cascabeles el nudo la desata pero el nudo queda 
 
 
 
 
 
3-      Otramente
A través de los musgos tonales rotos
que forman la humedad de mi cuerpo
pasa mi sombra desnuda de mí, 
homogénea a todas las sombras,
por la metafrontera que se dibuja
en el opuesto impuesto límite de lo otro.
Entonces tengo otro nombre, 
soy otro sujeto 
                      de indefinido 
                      otro verbo
otramente ilumino 
                        otra luz, 
                        otra mente,
mi ritmo se altera en muchos ritmos,
                                                 ritmotros.
 Todo es un todo otro  
                         que va arrastrando mi sombra,
                         que  ya es otra sombra. 
 Diluido y recluido
                          todo lo yo                                    queda aplastanadado en la memoria
como un alud de ausencia
                                        hiponostalgisante 
que un día,
            quizás y con suerte,
                          vuelva.
 
 
 
 
4-      Verso muerto.
 
 ¡Si el silencio fuera blanco!
(Laura Restrepo, Delirio)
 En tu templo vacío doblo mi rostro
inútilmente
en vano te espero en las piedras
sin razón te construyo en todas las ausencias
en toda soledad
 
todo principio parte de vos
                                              (este poema malintenta ser tu espejo) toda palabra
todo lo que existe signa tu muerte
 
desde la primera palabra hasta mi verso
inútil darte un nombre
 mueren de angustia                                    mis oídos
te reclaman 
y mi corazón se anuda en el anhelo de tu recuerdo
                                                                                        (recuerdo que no era mío)
anterior a la explosión de Dios
 
las piedras te callan en su corazón
hay días en que odio no ser piedra 
 


Santiago Gabriel Ruiz
Nací en Mar del Plata (Provincia de Buenos Aires, Argentina) el 7 de Noviembre de 1991. Desde muy chico me llamó la atención la poesía, aún sin saber muy bien de qué se trataba. A los catorce años me decidí a escribir y desde entonces lo hago. Disfruto sobre todo la lectura, perola escritura para mí es esa fuente a la que me acerco a escondidas, sin hacer ruido y con la solemnidad del que va a revelar el misterio. Actualmente estudio Licenciatura en Letras, en la Universidad Nacional de Mar del Plata.
Foto: SSyyRR

POEMAS de Santiago Gabriel Ruiz:

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 POÉTICA: ¡EL MUERTO MEA! por Juan Cristóbal:
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                                         los tontos crean su propio paraíso BUKOWSKI

A VUELO DE PAJARO

UNO
En el 2004 publiqué el libro Final de vida, cuya tercera parte se llamaba ¡el muerto orina! En la presentación del libro afirmé que no volvería a escribir más poesía, de allí el titulo del poemario.
En el 2005, a raíz de una entrevista para un diario local, a propósito de un nuevo libro de poemas, El libro de los entuertos, expliqué por qué volvía a publicar, (porque) “escribir es la única tabla de salvación de mi vida”.
 
DOS
Final de vida fue producto de una profunda y grave desilusión en varios terrenos: emocional, político, social, humano y literario. También el enfrentamiento ante la fragilidad de la vejez y el misterio de la muerte.
La tercera parte era, justamente, la honda desazón frente a la validez de lo cultural y literario.
Pero sucede que esa tercera parte tenía (lo que hoy son los gritos) una segmentación: intercalaba un texto en prosa, tratando de contar y explicar una historia paralela al eje central del poema. Experimento que no dio los resultados esperados, pues le quitó fuerza y vigor comunicacional al poema: desvaneciéndolo y fracturándolo por completo en su lectura. De allí esta nueva entrega, reajustada. Para  presentarlo con lo que yo creo fue y es su fuerza original.
 
TRES
Las razones iniciales del poema no han variado. Subsisten. Pero de una manera más racional y comprensiva. Y seguramente menos escéptica. El nombre de Poética indica tanto una forma de entender la poesía, cuanto una forma de tratar de comunicarme con la sensibilidad del lector. Y no tanto el arte de la poesía.
Desearía que este poema sea entendido como la afirmación de una negación, pero en su dialéctica y justa continuidad.
(Lima, abril 2008)









 primer grito

Poesía
¿quién eres?
¿dónde vives?
¿existes?
¿tienes ojos?
¿caminas?
 
contéstame hija de la guayaba y de la pena
 
dime
pequeña empleada de la luna
¿para qué chucha sirves Poesía?
 
¿para besarnos las axilas?
¿para rascarnos los pendejos?
¿para pintarnos los hocicos?
¿para mirarnos el culo en las vitrinas?
 
contéstame ladrona de playas y mentiras
 
porque tú Poesía
y escucha bien lo que te digo
no sirves para nada
ni siquiera para limpiarnos los mocos en el cine
pues tú
hija de las peores llagas del invierno
de los peores asilos de la iglesia
de los barracones más tristes de los pueblos
no solamente sirves para hablarnos cojudeces en la cama
sino que mientes mientes y mientes
como la puta más desve5rgonzada de las calles
 
y a pesar que sigues revolcándote como chancha
en las patrañas más burdas de la noche
en los atardeceres más torpes de los campos
en los olivares más indiferentes de la infancia
el agua brota de tus sueños
como la primavera
del fondo de los cauces
pero tú ni caso que haces a las plantas
sigues siendo la gran chuchumecona de los días 

la saltapatrás en los bares de la esquina
y esto te lo dicen hasta los animales más bellos y solidarios del planeta
 
entonces
para qué hablas de los vientos
de las amapolas en la luna
de los canarios en el agua
 
y por qué / con qué derecho de los huevos
nos escupes en la cara
nos vomitas en las manos
te masturbas en los cuartos
te orinas en el alma
y culeas como gata
en los grandes corralones de la nada
 
Poesía
te pido por todas las velitas de los santos
por las calaveritas más buenas del infierno
en nombre de la sarita colonia de los presos
por mi madrina que está muriéndose en el cielo
no nos sigas haciendo más cojudos en el tiempo
 
está bien que seas la gran pendeja de la tierra
la lameculo de los huertos
la afrodisíaca de los putos
la amante de los ciegos
y que tengas asma
y odies a tu padre
ese huevo frito de los grandes ojos como pato
pero no tienes por qué engañarnos
ni mentirnos
ni jodernos
con gotitas de rocío
creciendo en las cañerías oxidadas del anhelo
 
por eso te pregunto nuevamente Poesía
con mi voz ronca de emolientero envilecido
¿quié eres?
¿existes?
¿o sólo eres el troncho del vacïo
la raya apoltronada del trasero
las cervecitas bobaliconas del domingo
esos trocitos de mierda amarilleándose en el suelo
como la nostalgia en los ojos del mendigo?
porque para mi Poesía
y esto te lo digo con la seriedad más grande de mis huesos
no eres nada
absolutamente nada
en los últimos jardines inalcanzables de mis hijos
 
por una oreja te me entras y por la otra te me sales
 
sin embargo
a pesar que te mueres de hambre en las esquinas
que pierdes tu nombre en todos los embarcaderos de los puertos
( y esto lo sé hasta por las miradas eroticotas de los perros)
no vives en ningún atajo del camino
en ningún lugar de la mañana
en algún huequito equivocado del sonido
y no eres
justamente
la luz sobresaltona del estío
la arrechura gloriosa de las manos
a quien se le puede decir
con todas las letras autorizadas de la hoguera
te confío mi destino
por eso me duelen tus quejidos
el dolor de tus palabras
el poder de tus enigmas
la languidez de tus desidias
el rencor de tus zapatos
jamás creí
y esto te lo digo con la sinceridad más limpia de mis pasos
que tú podrías enseñarme algo de la vida
algo de los musgos
un tantito algo del alma acalambrada del aullido
tal vez por ello / y por todos los chismes olvidados del abuelo
te puedo gritar con todas mis venas y poros abiertos en el aire
que a pesar de las cabronadas de tu canto
de las miserias perezosas de tu olvido
tú / una noche loca de parranda
cuando vivías en lo más nauseabundo del lamento
en el altillo más atolondrado del desierto
con todos tus nervios tirados en la hierba
con todas tus vísceras despanzurradas en la lluvia
me dejaste como rata
en los desagues más hondos
y apestosos de una cárcel
 
fue entonces cuando recorrí
-sin pena ni gloria ni gemidos-
la ceguera de tus pasos
la embriaguez de tus marasmos
la apariencia de tus muslos
los improperios de tus labios
la flor más ahuevada de tu insulto
para tratar de descubrir
en los lagos de tu cielo
la codicia de tu espanto
la posición sedienta de tu culo
pero no descubrí nada
solamente llegué como un huevón arrepentido
al hedor de tus caricias
a la concha gloriosa de tu madre
 
y si estoy en este abismo
en esta sinrazón de la palabra
acogotado por las puras
lambisqueado por los mulos
despotricado por los hinchas
por las barras bravas del carajo
escuchando como un niño los latidos de la araña
es porque quiero desnudar la moral de los corruptos
los huariques aconchabados de tu sombra
las migrañas chancrosas y pajeras de tu exilio
porque tú
me llegas a las huevas Poesía
 
por eso me cago en tus ausencias
en tus dudas y temores
en tus rencores y malicias
que no me dicen nada de la noche
del parto absurdo de tus aguas
ni del nacimiento de mis gritos
ni de la crisis cojuda de mi patria
 
entonces
¿para qué chucha me sirves Poesía?
¿para jalarme los pendejos en la noche?
¿para tirarme chanchitos en el río?
¿para emputecerme en los arrumacos sarnosos de los parques?
 
si no me sirves para nada
ni para mirarme en los relámpagos del aire
en los eucaliptos más tiernos de los bosques
en las imágenes monstruosas de las ruinas
para qué me exiges que ausculte tus miradas
que sude la camiseta del equipo
que me amuralle entre las algas
y me trague las lombrices y la caca de los niños
 
realmente eres una pedenja Poesía
 
la gran chuchumecona de los días
 
 
 
 
 
 
 
 
 
segundo grito  
 
y encima 
como una loca arrepentida me exiges sacrificios
 
que me confiese con los curas 
que le de gracias a las nubes
las buenas tardes al canario
que me arrodille ante las tumbas
y  le bese la mano a los santitos
 
mientras tú Poesía 
bien gracias 
bebiendo como una idiota
el lamento ahuevado de tus años
 
pero sin dejar de mirar / 
nada cojuda / 
el trasero del vecino 
la malicia de los días 
la pendejada de los siglos 
y de paso
-haciendo honor a la herencia de tus padres- 
zamparnos el cuchillo por la espalda
como mandan los pandilleros de la noche:
entre los vuelos interminables de una mosca
y los desagües de la calle
 
¿quién pues va a creer así en tu sonrisa?
¿en tu pisada extraña y oscura de lagarto?
¿en tu pose de matrona malnacida en los mercados?
si no vales un puto real en tu mirada 
un carajo en la arrechura de los cines
 
por eso tienes que decirme 
¿a qué juegas con los niños?
¿a qué trago con los ciegos? 
¿a qué tinka con los sapos?
¿a qué coima con los vivos?
 
no puedes pasarte la vida llenando de lombrices los despojos
y de sangre las celdas y los ojos de los pobres
 
sal a la materia 
a los vuelos desfallecientes del espanto
y di algo a los invitados de la noche
a los que creen en ti a pesar de tus gustos y favores 
pero no te quedes allí / callada / 
como estampilla de correo
mirando los hongos y las patas sarnosas de los zorros
recuerda 
todos somos seres que miramos
y hablamos 
de una u otra forma con el agua
 
y  no hay 
ni puede haberlo
 / para bien tus orejas carachosas de borrica /
ninguna voz que nos cojudee tanto tiempo con el alma 
y el canto moribundo de las aves
 
disculpa  
pero ahora que hablamos de los gritos de la pulga
de la pinga de los burros 
de la memoria de las calles
¿cuál es la tuya Poesía?
 
tu memoria 
tan repleta siempre de chirimoyas y jazmines
 
 
 
 
 
 
 
 
 
tercer grito
 
ya ves cómo te callas Poesía 
cuando te hablan de las uvas
de los tambores de guerra de la muerte
 
¿qué confianza se puede tener así en tu sonrisa 
en tus infames y atolondradas sombras pervertidas?
 
simplemente eres un desastre 
una cojudez en los chongos de tu barrio
no vales ni un troncho / ni una moneda miserable 
en las chozas de tu olvido
por eso no hablas nada de los charcos 
de la calidez de tu delicia
del amelcochonamiento de tus labios 
de los malediscentes deseos de tu ombligo
de las patinadas represoras de tu llanto 
de los símbolos rotos y pulguientos de tus pasos 
de los tramboyos enloqueciéndose como piojos en tus manos
 
eres una pendeja Poesía la mafiosa más corrupta de los siglos
 
cuando debes hablar te callas en todos los idiomas
y cuando debes gritar te haces la cojuda y te llenas de suspiros
 
nunca te comprometes con la sangre
ni con las amapolas miserables de los vidrios
 
odias meter tu cuchara en las pesadillas más afeminadas de los lirios
 
eres obviamente la gran lechuzona acabronada de los niños
 
y si no dices nada de los días 
de los colores desvergonzados de tus sueños
de los delirios inmaculados de tus nietos 
es que para ti la vida 
es un poquito de agua coqueteando con los trigos
y no este  terrible cataclismo 
jodiendo y complicando la vida de los hombres
entonces 
¿para qué mierda vienes a la tierra 
a la tranquilidad de las perdices
a los fulgores amenazantes del rocío?
¿a sacarnos cachita con los diositos del olimpo?
¿a mentirnos con los amores jactanciosos de las niñas?
¿a inflamarnos con los geranios aterciopelados de los tiempos?
 
me rindo Poesía 
no doy pie en bola con tu vida 
y ya sólo hablo y repito cojudeces
 
mejor me voy a descubrir las legañas del vecino
los insomnios gloriosos de la hormiga 
a ver cómo culean los lagartos y las lagartas al final de los abismos
 
 

cuarto grito

ya ves Poesía
todo lo que me haces decir en la mañana
en mi cuartucho de cartones arrugados donde vivo
y que no me sirve ni para tirarme un polvito al pie de las ventanas
 
bueno 
ya es hora que me digas ¿quién eres Poesía?
 
no me tengas más como un huevón jugando a las bolitas 
o buscando condones o migajitas en la esquina
 
dime de una vez por todas ¿quién eres?
 
¿tal vez 
ese vacío enorme que se ve en las lagunas
resplandeciendo en los ojos atolondrados de las cabras?
 
¿aquella realidad desteñida y destetada de la herida?
 
¿o esa enorme cucaracha rondando por los jardines de la pena? 
 
la verdad 
es que no sé ni me interesa 
a estas alturas de mi vida
lo que seas 
y quién seas 
ni para qué diablo sirves en la niebla
de la hoguera 
o en las covachas arrepentidas 
y fosforescentes del mendigo
 
pero te aseguro 
por lo más sagrado de mis días
por esa luz que me llega hasta mi pecho desde niño
jamás ha de interesarme tu camino
tus limosnas / tus riberas
pues las cosas baratas 
e inútiles y desoladas de la vida
jamás deben interesarnos en la tierra
 
prefiero los burdeles 
las chinganas de la esquina
los verduguillos de la cárcel 
las marocas  en su cama
 
porque ahora
que conozco tus mentiras 
los rencores de tus huellas
los rencillas de tus aguas
las espinas de tu ira 
los hedores de tus labios
sólo creo en el sol que sale y nos alumbra
agitando
como un tamalero arrepentido
todas sus verguenzas 
desde los manicomios más desgraciados de su barrio
 
 
y no en tí Poesía
que no me dices nada de mis sueños
nada de los techos
nada de los gatos 
nada de las flores 
de las miradas acalambradas de mi madre
ni de las huellas zarrapastrosas de los sapos
y menos de los piticlines sabrosones del vecino
cuando trastabillaba
como una moneda sin sentido
en las madrugadas sanguinolentas de su llanto
 
pues tú Poesía 
eres solamente 
una mísera lombriz  
descuartizando todas sus heridas
a los ancianos 
en las penumbras angustiantes del asilo
 
¿y tu alma? 
dirán algunos colibríes moribundos del otoño 
mirando las musarañas y los piojitos colorados en las nubes
sin darse cuenta que el delirio de tu alma
la presencia de tus vientos
la desdicha de tu cuerpo
el sinfín de tus miradas
son un asalto a mansalva 
a la inteligencia de los muros
no seamos pues tan ingenuos 
tan lleno de babas en los ojos
no creamos en todo lo que nos dicen las  señoronas del camino
o los borrachitos de la esquina
pisemos tierra
y veamos de frente las mañanas
no cometamos la cojudez
de cortarnos las venas por la amante
ni comer ese plato de lentejas
que nos venden los farsantes
por unos cuantos poemitas
salidos de las vaginas empobrecidas de la nada
 
el alma 
es apenas un pataleo idiota del vencido
una palabra apoltronada del cojudo
el signo de interrogación de los duraznos
vendiéndose en los peores lupanares como cancha 
tratando de cambiarnos
el discurso de la rosa
por el aliento carcomido de las aguas
y hacernos mierda
y más mierda 
en las raíces más profundas y gloriosas de la historia
 
por eso Poesía
y salvando las distancias 
tú sólo creces para dentro 
para la memoria de los trigos 
para los mercaderes de los llantos 
para los excrementos de los niños
para las pisadas y sonrisas desmemoriadas del amigo
 
sólo para ellos creces 
en los espejos traicioneros del camino
 
pero nosotros 
que sentimos la manada de los cerdos
las piltrafas abandonadas del sentido 
los amores extraviados en la lluvia
los aguardientes calumniosos de los cielos
 
bien en el desvelo / bien en los geranios / gracias en el sueño
 
en la única frontera loca y permisible del invierno
 
(¿y cuánto cobro –dirán los malparidos- por este escándalo barato? / ¿por estos tugurios apestosos de miseria? / ¿por estos maniquíes inservibles de locura? / ¿ por estos huequitos despreciables de lo humano? / respóndeles pronto Poesía / loca de mierda y por las puras / porque tú sabes / del escándalo me río / me vuelvo ateo / futbolista hasta los huesos / incluso /  si fuese necesario me ensucio en mis pantalones cortos de negra cuchillada / o en tu mirada agreste y deshumana / en tus gritos incoloros de torres y papayas malogradas / por ejemplo / recordando a los que viven y gritan con esa gloriosa dosis de terakol en los mercados plácidos del llanto / si lloran yo grito con mi gozo eterno de barriga descarriada / si me dicen no bebas me embriago ferozmente hasta el cansancio pensando en los nombres de sus madres / y si se duermen los domingos en los puentes yo salgo por las calles / escribo poesía / pateo las piedras de la noche / dialogo con las flores quemadas de la tarde / doblo la esquina y arranco escombros y basuras que caen de sus ojos  y me voy a esos burdeles llenos de remordimientos improbables / donde alguna vez me hice hombre / machito hasta las patas / para taparle el culo a la tristeza / la venganza a los boleros / y allí me quedo / plantado como choro en las riberas / con mi ombligo inútil y lleno de vergüenza / descubriendo esta antropología cargada de carajos y fetos amargos en el río / durmiendo como perro / y pariendo como cuerva / en el desamparo de los días / en lo maloliente del consuelo / y muriendo / de puro cojudismo / de una estocada en la garganta / con el pobre hígado destrozado de tanto hedor y licor hirviendo en la desgracia)
 
entonces nuevamente la pregunta 
a pesar de tantas biblias y mendigos
de tantos viejos malandrines mirándose los huevos
como si gozaran / como amantes alocados
divisando desde los puentes del infierno
la basurita de la aurora 
 
¿para qué sirves Poesía?
¿para qué tus ojos fritos y llenos de preservativos en el alma?
 
¿para qué tu lengua viperina de paloma?
 
¿tus pechos rosaditos en la noche? 
 
¿tu voz de alcahuetona en la mañana?
 
contéstame vieja charlatana del rocío
 
¿o es que ya no puedes contestarme 
y tu voz se pierde por los silos descontrolados del invierno?
comprendo 
tu silencio ya no sirve para nada
 
ni para vivir en la humedad corroída  de las huacas
ni para morir en los cantos bobalicones de los grillos
ni para culear como una mula terca por la playa
 
pero 
ya que no existes 
en el corazón instantáneo de las vacas
en los suburbios desmemoriados de la luna
en los callejones cotidianos de los trigos
y eres solamente la eternidad brutal de los deseos
la razón de la sinrazon de los cojudos 
la hierbita de alhelí de los perdidos
el ramillete equivocado de las novias 
te diré claramente lo que pienso 
desde mi cuarto lleno de zapatos y zapatillas apestosas 
 
en primer lugar 
no deseo ninguna alianza con tu sombra
ni un pacto con los despojos de tu ira 
ni un milagro con tu dios desconocido
 
solamente quiero mirar los escombros rutilantes en la playa
el vuelo de los cuervos / el mar de mis entrañas
las calles que me llevan directamente como un tubo hasta la muerte
pero jamás volver a escribir en los muros de tu cuarto
en los jazmines soñolientos de tus pasos
en las telarañas avejentadas de tu gloria
en las náuseas perversas de tu casa
porque soy un insensato 
un irresponsable 
un inmaduro
que siempre hago líos y laberintos en la calle
y que solo piensa en vivir y morir 
como un eximio boxeador
bebiendo sus cervezas
en medio de la nada 
sacándole la vuelta a los gusanos
y a las muchachas ebrias y desarrapadas de los barrios
pues tú  Poesía  
me desengañaste para siempre
me mandaste a la mierda 
me hiciste chupar las sieteraíces en los bares
y me hiciste bajar y subir como un torpe cobrador
en los paraderos más irresponsables de las combis
diciéndome  con tu cara de vaca degollada
la vida es una mierda
una simple palabrita
merodeando por las cuevas  
lastimeras del mercado 
 
y no sólo eso 
también me hiciste comer 
¿recuerdas?
las polladas más asquerosas en la esquina
 
cagar en los peores corralones de la noche
beber en los cuchitriles más infames de la historia
 
y aquí estoy 
a pesar de todo 
en esta luz amoratada del destino
entendiéndome con las  pocas palabras que me quedan
con los pocos recuerdos que me nacen
con la ninguna nostalgia que me crece
con los antiguos mocos que me salen
con las pocas babas que me joden 
en estos laberintos de mierda que me hunden
y que son peor 
que los peores laberintos zarrapastrosos del desastre
 
y a pesar que no creo en tus milagros 
en la tos que sale de tu pecho
en la sangre que bebo de tus cabras 
en esas patitas de cuy amaneciendo
como asquerosas fotografías 
en las paredes más burdas de los brujos
sigo removiendo mis deshechos 
maldiciendo las rockolas de los bares
donde tú Poesía te alzabas y vendías 
conchudamente / todas las maracas 
como la comerciante más trafera y bebedora de los parques
 
y si todo esto te lo digo y confieso por lo alto
y por lo bajo y arrebatado del peligro
no es porque me asustan los poderes de tu espanto
el enamoramiento conflictivo de tus llantos
tu cara de vieja bruja emputecida en las ventanas
sino porque me encanta escribir calato en las mañanas
y ver a mis pelotas flotando como guitarras en el agua
pues el resto del tiempo o jodo
o lo paso bebiendo como loco 
con todos los gasfiteros  y mafiosos de las huacas
 
y en ese intento 
(vano o no) / moriré
con mi corazón atravesado 
de cadáveres ausentes en el río 
enfrentándome / fieramente
a la esterilidad de las manzanas
al trofeo inútil de la sangre 
a la soberbia insultante de los niños
donde las garúas 
siguen dibujando 
como un corazón enloquecido
las perdices disecadas del hastío
mientras una nueva forma de los días 
niega / una y otra vez
las formas adocenadas 
y tortuosas del aullido
 
sin embargo 
quiero que recuerdes mi querida Poesía
estas inútiles palabras
que no pretenden ser la limosnita de los ciegos
el agua bendita de los curas 
el testamento verdadero de los muertos
sino esa terca soledad 
atragantada como una hormiguita colorada 
entre los fierros oxidados de las ruinas
pues desde hoy / y ténlo muy presente
amiguita de mi vida /
donde quieras que te encuentres 
te ametrallaré tu culito rosado de gaviota malnacida
para que sepas / alcahueta de mierda
que la desgracia es de todos 
y no solamente tuya
o de tu cándido y prófugo delirio
 

maldita seas desgraciada

Foto: Steve.D.Hammond

 

POÉTICA: ¡EL MUERTO MEA! por Juan Cristóbal:

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  • k 31 notas
ZAHORÍ CATALÉPTICO por Raúl Allain:
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I
El flujo de la tierra,
por el bullicio, logró traspasar.
¡Qué luz ensordecedora emana consigo!, 
es tenue e inverosímil 
al parangonar su fuerza con mi enajenación.
 
Mi oído en ley pasional halla catarsis en la fortaleza;
acostado, hacinando la respiración
y nervioso, destrozando la madera
en cada ahogo inspirado.
 
La sangre de los nudillos rasgados
deviene en astillas
que se incrustan en mis pupilas,
y desato las rajaduras con mi frente.
 
¡Destrocé mi cárcel!,
y la tierra me abarca,
nado entre lombrices y gusanos
con la humedad del excremento combinado
que satisface mi lengua.
 
El aire me esquiva en aumento,
el rasgar de las pisadas crea una premonitoria ilusión,
pues me veo en condición de anacoreta.
 
El esfuerzo de prepotencia demencial
me guía hacia la salida,
los túneles siempre abiertos,
amoratados terrenalmente,
y la boca cual sorpresa sexual
abierta para una salida inicial.
 
Cada vez más abocardado,
excitadamente exasperado,
sigo desarmando la tierra.
 
La luz me posee y huyo erecto de mi féretro, 
yaciente sobre la tierra apremiante
despejo mis túneles penetrantes,
observando el ámbito yermo
 
carente de vida alguna.
 
En mi lecho abandonado
con la columna yerta
creo una yunta, junto a mi inconsciente;
aprecio el cielo zafirino
siendo zaga su negro continuar,
cierro los ojos y remembro mi vida,
exijo a mi mente su conspiración
para crear un pretexto que sacie mi corazón.
Mi alma desolada contrasta mi mentira infundada
 
pues sí, codicia y maldad eran partícipes
de mi vida terrenal.
 
Y ahora el recuerdo, yo, completamente cataléptico
sigue vivo, pero en el olvido espiritual.
 
 
II
La paz de mi cuerpo nunca sería perturbada,
el recuerdo centellante me sugería tal extraña idea
y serpenteando, deshecho por el tiempo,
 
relato una reja de oro macizo que destella con mi nombre
así existiendo la vivienda de toda clase de orates;
el aire inspirado me hace expectorar sangre
y el recuerdo tenue ahora se densifica.
 
La superficialidad me abarcó en mi lecho de muerte
adquiriendo un cementerio exclusivo para mi cadáver,
¡dónde se hallaba mi descendencia!
Escuché burlescamente el hablar de un vago
expresando que después de hallar mi fortuna,
mis familiares habrían ejecutado un acto de justicia,
dejarme podrir sólo, por mis actos de codicia y corrupción.
 
De pronto, por la desesperación
se despejaron mis ojos, 
la albura abarcaba los trajes de personas adyacentes,
 todo habría sido un regalo del destino,
una premonición por mi condición desconocida de Zahorí
 
y al percatarme de lo que ocultaban mis parientes en su alma,
me elevé convaleciente,
prendí un puñal, y victimé a cada individuo que disfrutara mi sangre.
 
Aletargado sobremorí,
presagiando intervalos de humedad carmesí cíclica
 
debilitándome… 
 
 
 

Esta leyenda integra el corpus principal de textos poéticos que se comprenden en la obra Flotar es precipitar.

ZAHORÍ CATALÉPTICO por Raúl Allain:

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  • k 11 notas
¿HAY ALGUIEN EN CASA? por Dante Vasách:
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  «Morbo: Tendencia obsesiva hacia lo desagradable, lo cruel, lo prohibido».
 
 
I
 
Ese ardor que se siente en los ojos al ser alcanzados por unas gotas de shampoo… Tengo que enjuagarme rápidamente y para eso tendré que cerrar un poco la llave del agua caliente, ya que para mis ojos sería una sensación muy desagradable enjuagarme con agua a punto de hervir. Tendré que pasar un poco de frío, después termino de lavarme el cuerpo y cierro las dos llaves de la regadera, tomo la toalla y me seco. Me pongo los calzoncillos, los calcetines, me unto crema, me pongo desodorante y termino cepillando mis dientes. Salgo y me espera en mi habitación un pantalón negro recién planchado y una camisa blanca con litros de almidón en el cuello y las mangas. Me visto y me miro unos segundos en el espejo sólo para acomodarme un poco mi corto cabello, afuera, mi tía me espera con un plato en el que hay 3 tiras de tocino orgánico, unos hot cakes y un vaso de leche de soya.
               —Hijo, termina tu desayuno que se hace tarde.
               —Está bien, Tía, creo que Joseph ya viene en camino.
               El reloj marca las 6:51 casi con exactitud, una exactitud que asusta y asombra a la vez y ya estoy saliendo a la cochera (si a una banqueta y un pedazo de tierra con un medidor para el agua en la esquina se le puede llamar cochera) y mi vehículo está esperando, un vehículo de dos ruedas y un casco.
               —¡Roberto, olvidaste tu biblia!
               —Chingad…
               —Nada de maldecir Roberto, ten y ya vete que Joseph te está esperando.
               —Está bien, Tía, nos vemos más tarde.
               Tomé la biblia y la puse en mi maletín, maletín que puse en la canasta de mi bicicleta. Tres cuadras más adelante me esperaba mi compañero, más bien mi pareja de trabajo, Joseph Collingwood, un inglés rubio que no sabe mucho español, aunque lo suficiente para que me entienda y yo entenderlo a él.
               —Hola Robert, ¿por qué tardaste?
               —Qué pasó, Joseph, nada es que olvidé unas cosas.
               —Ya veo, bueno, ¡hora de ir! El trabajo esperar, tenemos que llevar la palabra a todos los que podamos, Robert.
               —Si eso parece, vámonos.
               Era nuestro trabajo por así decirlo, era aburrido y demasiado monótono pero teníamos que hacerlo, recorríamos unos 30 Kilómetros todos los días en nuestra bicicleta, misioneros de la palabra, las buenas nuevas, íbamos de colonia en colonia, de casa en casa, de puerta en puerta. La mayoría de las veces no nos abrían pero cuando lo hacían, nuestra obligación era el de llevarles la palabra de nuestra iglesia hasta su casa, hablarles un poco de nuestra historia y regalarles algunos panfletos y libros, El Despertar, La Atalaya cortesía de nuestra maravillosa iglesia en donde todos son bienvenidos, Los Testigos de Jehová.
 
 
II
 
 
               —Y pues nada fuimos a cenar al Costeñito y pues así, nos tomamos unas copas, bueno, yo pedí 3 tarros cubanos y ya cuando salimos dijo que si dábamos una vuelta antes de llevarme a mi casa, y el wey me quiso llevar al Montecarlo, ¡Jajaja! Y pues obviamente le dije que no y hasta me baje de la troca, pero pues nada, hizo que me subiera y me llevo a mi casa, todo el camino iba pidiéndome disculpas y ahora en la mañana, ¡me compro el iPhone 5s! ¡Jajaja! Me lo mando a mi casa y todo.
               —¡Jajaja! ¿En serio? Pues es que ya tienes loco al tipo amiga, no manches pobrecito.
               —Pues sí, ¡pero mira! Hasta un iPhone me regalo.
               —Nada más que no te vea tan feliz, hazlo que sufra un poquito más, hasta que te regale una funda mínimo.
               —¡JAJAJAJA! Ya sé, si ahorita de todos modos no lo puedo ver, porque me quiere visitar Fernando.
               Así es, mi amiga es una zorra y yo, bueno, la verdad es que también pero no somos nada estúpidas. Me llamo Alexa y junto con Miriam que es mi amiga, estamos acabando la preparatoria apenas. Somos amigas desde la secundaria, la conocí ebria y drogada en una fiesta y desde entonces, siempre andamos juntas. La escuela siempre me ha aburrido, tengo suerte de pasar las materias, porque por fortuna la mayoría de los maestros son hombres y bueno, las que no son algo, curiosas por así decirlo, así que mínimo tengo mi boleta llena de seises, por eso he podido llegar hasta sexto semestre.
               En mis tiempos libres no me dedico a mucho, bueno, el fin de semana voy a confirmaciones en la iglesia, o confis como la mayoría las conoce, me aburre estar en mi casa, siempre lo ha hecho, desde chica soy muy hiperactiva, lo que en realidad me gusta es pasear y salir de fiesta, conocer chicos… Y en confis conozco muchos, pero todos ellos siempre quieren ir directamente al sexo es lo único que buscan así que yo, hago que paguen un precio muy alto antes por tener un poco de mi piel entre sus manos. Si que Miriam haya podido conseguir un iPhone 5s los impresiono, ¿cómo se sentirán cuando les diga que a mí, un tal Joaquín no sé qué, me regalo un auto? Lo sé, impresionante, pero al final obtuvo lo que quería y ya más nunca me hablo, está bien, yo tengo un carro y él, el sólo tiene sus recuerdos, recuerdos que usara en las noches para masturbarse. Creo que fue un trato justo, ¿o no?
               Por lo general siempre estoy sola en mi casa, mi madre trabaja todo el día y mi padre no vive con nosotras desde hace mucho tiempo, así que Miriam me acompaña casi todos los días a mi casa, en donde hacemos la tarea, vemos películas e incluso, vemos cosas que un hombre sospecharía pero ninguna mujer lo admitiría.
 
 
III
 
               
Tengo ya 21 años y desde los 18 he estado haciendo esto, francamente me empieza a aburrir bastante pero toda mi familia ha estado siempre en la iglesia, así que yo sin elección prácticamente tuve que participar también. Pero a mí, a mi me gustan otras cosas, contrario de lo que tía Villanueva y Joseph creen, me gusta mucho el arte y sobre todo, el cine, amo ver películas, y ser adulto tiene sus ventajas puesto que, ahora todas las películas que no podía ver cuando estaba chico, puedo verlas ahora sin ningún problema, sin importar su clasificación, he visto cosas sorprendentes e intrigantes, a veces no entiendo cómo pueden poner tanta sangre y sexo en una escena, pero me gustan, son buenas, me dejan escapar por un momento de este mundo tan monótono y poco interesante en el que vivo. Así que cuándo no estoy entregando panfletos me gusta mucho ir al cine o ver películas en internet, claro, mi Tía cree que voy a rezar o a la biblioteca y Joseph, bueno en realidad no hablo mucho con él, así que no tengo que darle muchas explicaciones.
               —Parece que esta colony, esta es un privado Robert, tendremos que pedir permitir.
               —Sí, eso parece, un fraccionamiento privado Joseph, bueno, vamos con los guardias.
               A pesar de siempre hacer lo mismo, ir a fraccionamientos privados era lo que menos odiaba, podías ver muchas cosas bonitas, casas, parques y hasta mujeres… No entiendo como Joseph podía ignorar cuando alguna vecina salía en pijama a tirar la basura, ¡cómo ignorar esas piernas! Era extraño, pero quizá el ni siquiera ha sentido tensión sexual alguna, o quizá, se remata a pajas en la noche, no lo sé, pero yo nunca dudaba en disfrutar por lo menos, semejantes paisajes.
               —Está bien, pasen, pero no molesten mucho.
               —No sé preocupo señor… No preocupar.
               —¿Qué?
               —Lo que mi amigo quiere decir, es que no sé preocupe señor, no molestaremos a los vecinos, solo queremos llevarles la palabra verdadera y que sepan que…
               —Sí, sí está bien, pasen.
               Parecía un fraccionamiento grande, así que le dije a Joseph que él se fuera por el lado izquierdo y solo se dedicara a entregar panfletos sin hablar, y yo me iría por el lado derecho a hacer lo mismo, así podríamos acabar pronto e ir a comer algo, y así yo estaría más cerca de ver alguna buena película en la red o quizá hasta ir al cine.
               Joseph acepto, él no se oponía mucho cuando le decía que hacer, así que nos fuimos. Llevaba casi 2 cuadras completas y en la última casa de esa misma cuadra, mientras me disponía a dejar los panfletos pegados atorados en la puerta vi algo que me impresiono, casi tanto como esa escena de Mila Kunis y Natalie Portman en El Cisne Negro. Estaban los dos ahí en un sillón, muy agitadas, y totalmente desnudas.
 
 
IV
 
 
               Mamá iba a salir de viaje todo el fin de semana, así que para no quedarme sola, dijo que le llamara a Miriam para que viniera a quedarse a dormir conmigo todo el fin de semana. Así lo hice y Miriam por supuesto acepto, no le interesaba escuchar como sus padres discutían todo el día por cuál de los dos ha sido infiel más veces. Por teléfono, Miriam dijo que tenía una sorpresa, que la vería más noche que llagara, yo no sabía que era, quizá otro regalo de un pobre desafortunado loco por su trasero.
               —Bueno Alexa, te dejo, se portan bien, ¡eh cabronas!, me la cuidas mucho Miriam.
               —Si no se preocupe Señora, aquí yo cuido de esta muchachita.
               —Bueno pues, ahí te deje el dinero en el cuarto por si quieren pedir comida o algo, y ten, te dejo las llaves, no sé te olvide cerrar cuando se vayan a dormir.
               —Si está bien mamá, ándale, ya vete que se te hace tarde.
               —Si nos vemos, babay mija, adiós.
               Cuándo mi madre por fin se había retirado, Miriam me mostró la sorpresa de la que me hablaba, abrió su bolso y ahí estaba, una bolsa llena de mariguana verde como la drogadicción, así que teníamos que celebrar. «Casa sola hoy ;)», esas palabras pusimos y todos los hombres y hasta mujeres que querían probar algo de nuestra piel, se convirtieron en cientos de likes. Así que ya teníamos una fiesta esperándonos, y seguramente sería un éxito.
               —Wey, pero tenemos que ir a comprar las bebidas de unas vez.
               —Ay no mames, apenas son las 9:00 de la mañana.
               —Pues si wey, pero de una vez, ándale bebé.
               —Bueno, deja nada más me cambio, ni modo de irme así en tanga, ¡jaja!
               —Pues sí, ¡capaz y hasta nos dejan todo gratis!
               —¡NO LO DUDO!
               Me puse un pantalón y dimos rumbo al Oxxo, compramos 7 doces de cerveza, unas botellas de tequila y hasta Buchanan’s.
                Cuando llegamos a mi casa, yo ya estaba muy despierta y ya quería festejar, estábamos las dos en la sala viendo vídeos de Yuya en Youtube, así que le propuse a mi amiga que nos empezáramos a divertir un poco.
               —Wey, hay que ir tomando alguito nosotras, ¿no?
               —Jaja, pues sí, es más, pásame la bolsita aquella…
               —Bueno pero házmelo tú que a mí siempre se me rompen.
               Llevábamos ya alrededor de 4 cervezas cada una y 2 porros de mariguana y Yuya parecía demasiado linda pero quería algo más divertido.Youporn.com/section/lesbians.
               —¡JAJAJA! No mames Alexa que asco quita eso, de perdida pon un negro o algo.
               —Jaja que tiene wey, ¿apoco nunca habías visto de estos?
               —¡Ay pues no…! Me da cosa.
               —¿Por qué payasa? ¿Qué tiene? Hay que disfrutar la vida.
               —Jaja, estás loca wey en serio…
               Pasaron cinco minutos y Miriam ya me estaba ayudando a buscar otro vídeo, no sé qué estaba pasando en realidad, no sé si era la cerveza o la mariguana pero la señal que venía cada que un hombre bien parecido me invitaba a ver películas en su casa salía de entre mis piernas, de pronto veía a Miriam con otros ojos, notaba cada detalle fino de su rostro, su cuerpo, en realidad tenía una amiga bastante atractiva, ahora entiendo porque le regalaron ese iPhone.
               —¿Qué haces…?
               Dijo con entre risas con un suave tono de voz, yo pensé que ella se resistiría o que hasta me golpearía pero no. Le estaba besando el cuello mientras yo también me reía. Y no sé en qué momento sus manos llegaron a mi trasero pero ahí estaban, pronto nos fuimos desvistiendo más y más, hasta quedar sin ropa. Sentía el roce de su piel junto a la mía, la excitación y la ebriedad eran más fuertes que la culpa. Maldita mariguana.
               Novissime 
               No podía creer lo que estaba viendo, dos mujeres hermosas estaban tocándose y teniendo sexo. De pronto algo que ningún Testigo de Jehová que entrega panfletos debería tener en sus pantalones apareció, y es que era imposible evitarlo, más cuándo al girar mi cabeza, vi que la puerta de entrada estaba entre abierta… No podía creerlo, no sabía que estaba haciendo, en ese momento deje de pensar conscientemente así que esta vez sin tocar, entre. Estaba justo detrás de ellas y mis pantalones ya estaban en las rodillas.
               —¡Jajaja…! ¿Y tú quién eres?
               —Es el cartero wey, jaja.
               —Ven, ¿quieres jugar?
               —Yo, sí, yo soy Roberto, yo venía…
               —Hola Señor Roberto, ¿qué tiene entre sus manos?
               Ellas empezaron a acariciar sin pena alguna mi pene, así que una especie de euforia entro en mi cuerpo y me lance sobre ellas.
               Acaricie sus lindas y tersas tetas, sus pezones erectos, sentía la tibia humedad entre sus piernas con mis manos, bebía cerveza y fumaba lo que parecía ser mariguana mientras ellas me mamaban el pene, nunca había tenido relaciones sexuales antes, ni siquiera había tomado una cerveza, pero ahora estaba aprendiendo todas las posiciones del Kama Sutra y cometiendo todos los pecados capitales en un sólo día. Ninguna película se comparaba con lo que estaba sintiendo en ese momento, era glorioso. Tenía a una deliciosa rubia empinada mientras la penetraba y otra dulce y exquisita pelirroja sentada en el sillón observándonos mientras se masturbaba. Yo estaba muy perdido, dándole duro a ese trasero cuándo de repente, la chica pelirroja grito, pero no era de placer. Subí la cabeza y ahí estaba.
               —¡AHHH! ¡MIRIAM! ¿QUIÉN ERES TÚ? ¡QUÉ HICISTE!
               —¿Joseph…? ¡JOSEPH QUÉ CARAJO ESTAS HACIENDO!
               —¡SUELTA ESE CUCHILLO PENDEJO!
               No sé de dónde había salido pero estaba ahí, Joseph estaba parado viéndome fijamente a los ojos con un gran cuchillo en la mano, él había cortado la garganta de orilla a orilla de esa chica. Ella estaba ahogándose en su propia sangre entonces, Joseph se giró y empezó a apuñalar violentamente una y otra vez todo su cuerpo, lo hacía con una fuerza que nunca creí posible de él, estaba desmembrando a esa chica, intestinos y órganos flotaban en un charco de sangre en el piso. La otra chica intento salir corriendo a las escaleras pero Joseph, fue tras de ella y la alcanzo.
               —¡JOSEPH DETENTE! ¿¡NO HAGAS ESTO QUÉ ESTÁS HACIENDO!?
               —¡NO, SUELTAM…!
               Alcanzo a esa pobre chica, y clavo ese largo y afilado cuchillo justo detrás de su espalda, ella cayó al suelo. Era espantoso mi mente estaba bloqueada, los gritos que despedía esa chica eran desgarradores, Joseph estaba apuñalando su cara y sin hacer ninguna expresión en su rostro y con lo que antes era una camisa blanca, ahora estaba toda manchada en rojo, tomo lo que parecía ser un ojo y lo arranco completamente de la cuenca del cráneo, clavo el cuchillo en su cara una y otra vez desfigurándola por completo, hasta que por fin, ella dejo de gritar. Joseph se paró lentamente y observo por unos segundos el cuerpo para comprobar, que su trabajo estaba completo. Giro la cabeza e hizo lo mismo con la otra chica, volvió a girar su cabeza y volteo a mirarme, camino lentamente hacia donde yo estaba, me quede totalmente paralizado, sin poder mover un sólo músculo de mi cuerpo y ya sin ninguna erección.
               —¿Qué haces…? ¿Por, qué? ¿Joseph, por qué hiciste esto…?
               —Porque tú, eres sólo mío Robert, nunca lo olvides.
 








Dante Vasách
«El amargado más feliz del mundo». 20 años, México, escritor, músico, fotógrafo y productor aficionado.
Libro recomendado: Duma Key, de Stephen King

¿HAY ALGUIEN EN CASA? por Dante Vasách:

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  • k 2 notas
POEMAS de Remy le Blanc:
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MUCHACHITO
 
Muchachito, estas solo
anoche tenías que estudiar
y te emborrachaste.
hoy tenías que levantarte temprano, dar el final
y te quedaste dormido.
Te despertaste al mediodía
medio cagado de frío 
con el sonido de la lluvia
te quedaste mirando por la ventana mojarse
la rosa que tu madre dulcemente cultivó
Hiciste cálculos
sabías que te faltaba bocha,
pero nunca pensaste tanto.
12 finales para recibirte
antes de que termine julio,
va a ser complicado,
olvídate de la guitarra
olvídate de escribir
olvídate de olvidarte
 
Querías salir
escapar 
irte
¿a dónde vas a ir si nadie te espera?
no hay lugar donde escaparse de uno mismo.
La lluvia no cesa 
y los colectivos están de paro,
hay paro docente también
pero no hay paro para el cartel de las drogas
y cada vez es más caro
y cada vez cuesta más conseguir un buen producto
Pensás que poco importa recibirte o no,
poco importa vivir o morir
pensás que nada importa
te sentís vacio 
infeliz
miras desde el balcón
el agua corre de calle a calle
y desearías que ella estuviera ahí
a tu lado.
No te aflijas
el amor se fue, eso es todo.
 
 
 
EL SORDO
 
El sordo iba, sonriendo.
atento a las miradas,
leyendo los labios
observando los gestos.
caminaba derecho, triunfal.
Nada nunca fue fácil para él, 
ni para nadie.
 
Su hijo creció rápido
amaba a sus padres 
pero nunca comprendió su lenguaje
sus silencios
Se recibió pronto y se fue a España
Jamás volvió.
El sordo Enviudó joven
y se la pasó en bailes de centros de jubilados,
en bibliotecas y centros culturales
hasta el día de su muerte
leyendo día y noche
le pregunté si alguna vez encontró alguna respuesta
me dijo que solo halló más interrogantes
 
Murió un frío invierno.
Una noche entre copas me dijo
quizás como confesión
"De mi vida no me arrepiento 
absolutamente de nada,
esta es la vida que soñé para mí
la única posible
fui todo lo que quise ser
Nunca sentí que no poder oír
fuera una discapacidad.
Construí mi casa
Emplumé mis pájaros
Lo único que Lamento 
es que Nunca pude oír,
el susurro del viento
entre las ramas de los arboles”
 
 
 
DEJAR EN PAZ A LOS MUERTOS
 
No les lleves flores
No los recuerdes
No los llores
No digas su nombre (en la noche)
 
No los sueñes
No les recrimines
No los esperes
No digas nada
 
Los muertos no nos necesitan
Ellos también sufren, en soledad
Ellos también extrañan
Pero quieren estar solos
 
Quieren vivir: Su vida de muertos
Húmedos, Fríos, oscuros
No los interrumpas
Tus lágrimas, a ellos también les duelen
Tus reproches, ellos ya no pueden cambiar nada.
 
No quieras revivir un muerto
No lo hagas
No lo intentes
Déjalos morir en paz
 
 
 
EL ANOCHECER
 
Señor juez
La cárcel se ha vuelto hombre
Y se ha fugado
Mi corazón está preso
Y se rifa a la suerte
Llorando detrás de estas rejas
Su sentencia de muerte
 
No bailo ya en mi vieja murga
Ni vocifero palabras sin sentido
Estas manos que se desangran
Van hacia la muerte
A vivir la otra vida
La de los muertos
 
Qué haré con la libertad
¿Qué haré con la libertad?
 
Señor juez
Me he declarado culpable
De todo de ahora en más
Empiece ya la puta cosa
(La venganza de las victimas)
Dicte su sentencia,
hágase su veredicto
La sangre no puede esperar.
 
Es el fin de las ensoñaciones
el camino hacia la nada
las últimas palabras,
Un último suspiro
Preguntar al polvo que fuimos
Y resignarme
 
Señor juez
La perpetua son veinte años
Veinte años tienen mis ojos
Y es una comparación inútil.
 
Señor juez
Mi vida se apagara en unos instantes
la inocencia que nunca tuve
me reclama algo que nunca sabré
o algo que ya no será jamás.
 
Porque me ahorco ahora
con el cordón de mis zapatos
y desaparezco para siempre
ningún lugar me espera
no hay salchichas descongelándose en el fregadero
para mí,
esta noche.
 
Señor juez
La cárcel se ha vuelto hombre
y es el fin de las privaciones
 
Señor juez
Esta cárcel se ha vuelto hombre
¿Qué haré con la libertad?
 
 
 
DESESPERANZA
 
Siempre habrá desesperanza
pero también habrá amaneceres
habrá días oscuros
y días de verano
Noches de sexo
e inviernos fríos.
 
Lo feo es abrir los ojos
y no tener porque levantarse
rascarte los huevos
sin que te piquen,
mirar el techo
y no ver nada
 
Siempre habrá una excusa nueva
un nuevo pretexto por estrenar
siempre habrá alguna mujer
a la que regalarle una rosa
siempre habrá una mujer
a la que extrañar
 
No te olvides
de las enfermeras, las jovatas
las gordas, las colegialas
las chuecas, las putas
la que te traiciono
la maestra jardinera
la que amaste más que a nadie
 
las sin-dientes, la villera
la emo, la policía
la que besaba bien
la estudiante de psicología
la que se tragaba todo,
la que se iba a Madrid
La que te amo.
 
 
La que esperaste en la plaza, cuando llovía.
la que invito a la cama una noche a su amiga
la que decía amar a su novio, mientras te la cogías
La que nunca fue a la cita
la que engañaste con su hermana
La que te dio un hijo
La que abandonaste, aunque la querías.
 
Sabes que siempre habrá
Bares, destinos, tranzas
mujeres deseosas de conocerte
cabarets abiertos a todas horas
cerveza para olvidar
Champagne para festejar
cigarros en los ceniceros
Merca, bongo, porro
mantecol y cocacola
 
Guitarras prendidas fuego
escritores borders
poetas melancólicos
gritos en la madrugada
 
Y veredas rotas
gente sin futuro
algunos sin pasado
y otros queriendo no recordar
 
Madres con pañuelos
palomas blancas
25 de mayo
"Che" guevaras en las remeras
biblias, calefones
y  merca en los jarrones
 
 
Nunca olvides
El oasis en el desierto
los clásicos los domingos
Los arco iris después de la lluvia
 
El ojo del huracán
La que volvió sin que la esperes
la menopausia, los abortos
las nauseas, el vomito y el alivio.
 
Las batallas peleadas
que no valían la pena
las noches sin dormir
las peleas perdidas, la fiebre
las cicatrices en la cara.
 
No te olvides de los que pelearon
antes que tú
los que murieron en vano (en las islas)
Las bombas en la rosada
Los judíos del amia
los 194 cadaveres en plaza miserere
los choques de los trenes
 
Y a pesar de todo Nunca te olvides
de la inmortalidad, en tus hijos
de los sueños que soñaste
de donde viniste y a donde querías llegar.
 
De los que te dieron una mano
los que creyeron en vos
los que te amaron
los que te vieron crecer
 
Siempre habrá que buscar algo por que vivir
siempre habrá que vivir por algo
y moriremos por encontrarlo
o por no haber buscado lo suficiente.



Remy le Blanc
Remy le Blanc (La Matanza, Buenos Aires, 1986). Cursó la primaria y la secundaria en una escuela pública. Estudia medicina en la Universidad de Buenos Aires. Su tiempo pasa entre libros, bares, hospitales y salas de ensayo. Escribe irregularmente en su blog remyleblanc.blogspot.com.ar. Es guitarrista y cantante en árbol de Diana. 
Libro recomendado: Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sabato

POEMAS de Remy le Blanc:

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